EL SEXISMO ACECHA EN LAS PELÍCULAS CON HOMBRES EN FALDAS
Artículo
aparecido en el periódico Albany Times-union el 3 de
abril de 2002
(de Alison Ward 3-4-2002)
La película ‘Sorority Boys’ (en España, ‘Curvas
Peligrosas’) no es intencionadamente una película anti-femenina.
No es anti-nada, realmente; es la clase de comedia que revela
su propia estupidez sin intentar contribuir para nada al diálogo
cultural más allá de unos pocos tópicos.
Pero el planteamiento de la película – hombres
disfrazándose como mujeres – viene de una larga tradición
de Hollywood. Y el humor basado en el equívoco entre géneros
revela una doble moral que socava décadas de lucha hacia la
igualdad entre sexos.
La trama de la película es simple: cuando tres
chicos de una fraternidad de estudiantes (Barry Watson, Harland
Williams y Michael Rosenbaum) son engañados para robar dinero
y expulsados de su fraternidad de bebedores de cerveza, se
disfrazan de mujeres para recobrar el acceso a la casa-fraternidad
y encontrar un vídeo que demuestra su inocencia. En el proceso,
los tres son admitidos por la fraternidad femenina que hay
al otro lado de la calle.
Si esto les suena familiar es porque ‘Sorority
Boys’ es sólo la más reciente de la larga lista de comedias
de hombres con faldas. La clásica ‘Con faldas y a lo loco’
disfraza a Jack Lemmon y Tony Curtiss como mujeres para unirse
a una banda femenina y escapar de unos gángsters. En ‘Tootsie’,
de 1982, Dustin Hoffman interpreta a un actor tan desesperado
por trabajar que se presenta a una audición para un papel
femenino en un culebrón – y se convierte en estrella. Y en
la serie de TV de los ochenta, “Bosom Buddies” (no la hemos
visto por España), Tom Hanks y Peter Scolari se enmascaran
como Buffy y Hildegarde porque el único sitio donde pueden
permitirse vivir es en un hotel para mujeres.
Y hay más: ‘Señora Doubtfire’, ‘La Novia era
él’, y la “exfoliante” escena de Mel Gibson en ‘En qué piensan
las mujeres’.
Todas son comedias. Pero mientras que un hombre
con medias automáticamente mueve a risa, una mujer vestida
de hombre no es tan divertido.
¿Alguien se rió cuando en la película de Disney,
Mulan ocupó el puesto de su padre en el ejército imperial?
¿Y en ‘Shakespeare in Love’, cuando Gwyneth Paltrow se disfrazó
de hombre para poder evitar un temible matrimonio y obtener
el papel de Romeo?
Y este es el problema: cuando las mujeres se
disfrazan de hombre, aplaudimos su valor y su coraje. Cuando
un hombre se disfraza de mujer, nos reímos de su desgracia.
¿Por qué? Un grupo de feministas y estudiosos
(y sí, estudiosos feministas) dicen que es porque tenemos
prejuicios. Tanto si nos gusta como si no, todavía tenemos
algunos estereotipos culturales funcionando. Estos son unos
cuantos:
1. Encontramos gracioso lo extremadamente
femenino
En ‘Sorority Boys’ la mayoría de las risas (utilizando
generosamente este término) vienen por las humillaciones de
no ser lo bastante femenino: los chicos son vistos contoneándose
por ahí con sus tacones, poniendo voces de falsete, aplicándose
maquillaje e hinchando sus sujetadores con calcetines, enseres
domésticos y bollos. Y poco después, estos machos de fraternidad
se obsesionan con su apariencia y se preocupan por su peso
y el tono de pintalabios correcto; se paran a pensar por qué
no gustan a los chicos. En otras palabras, empiezan a actuar
como “chicas”, y eso es lo divertido.
Pero, ¿por qué es divertido? Nos reímos de un
comportamiento, dice Joan McGettigan, profesora asistente
de radio, TV y cine en la Universidad Cristiana de Texas.
McGettigan imparte un curso sobre las mujeres en la TV y en
el cine.
“Esperamos que los hombres se muestren seguros
y despreocupados por su apariencia”, – nos dice – “y esperamos
que las mujeres se obsesionen con ella”.
”Cuando los hombres hacen lo que se espera que
hagan las mujeres, sacas el acto fuera de su contexto,” dice
McGettigan. “De pronto ves lo ridícula es esa actividad”.
Por supuesto, ¿cuántas mujeres se comportan
realmente como los panolis de ‘Sorority Boys’? No muchas.
Pero llevando el comportamiento femenino hasta la estridencia,
el límite del “ay-mary-fíjate” es la forma en que una película
de hombres en faldas puede arañar unas risas de su audiencia.
“No consiste sólo en vestirse de mujeres, sino
que a menudo es de hiper-mujeres”, dice AnaLouise Keating,
profesora asociada de estudios de la mujer en la Universidad
de la Mujer de Texas. “No es solo sacar del contexto sino
multiplicando para alcanzar tal extremo”.
Entonces, estas películas refuerzan un estereotipo
y lo adornan con un exceso cómico. Pero es más divertido,
dice McGettigan, cuanto más hieren los esfuerzos de las mujeres
por ser tomadas en serio.
2. Tendemos a pensar que está bien que
una mujer sea como un hombre, pero no que un hombre sea como
una mujer
“En general, hay una especie de admiración por
las mujeres masculinas”, dice Jerry Rodnitzky, profesor de
historia de la Universidad de Texas, en Arlington, y autor
de “El fénix feminista: Ascenso y caída de la contracultura
feminista”.”Por otro lado no hay ninguna admiración por los
hombres que se comportan de manera femenina”.
El asunto, llegados a este punto, entronca con
la homosexualidad, una etiqueta social que muchos hombres
cabales intentan evitar hasta el grado de fobia.
“Cuando hombres cabales se visten de mujer en
las películas de Hollywood, siempre se trata de un esfuerzo
para reintegrar una idea muy tradicional sobre masculinidad
y/o familia”, dice Jay Baglia, de la Universidad de Florida
del Sur, quien imparte cursos sobre género y comunicación.
“’Con faldas y a lo loco’, ‘Tootsie’ y ‘Señora Doubtfire’
tratan todas con el objetivo de conseguir a la chica, el trabajo
o recuperar a la familia. De resultas, la marginalidad del
travestido se nivela con la correcta persecución de… masculinidad”.
El humor, entonces, mantiene la idea de que
la discriminación sexual está bien, para la mayoría de la
audiencia masculina.
“Para los hombres, lo encontramos cómico porque
vestirse de mujer amenaza realmente su masculinidad”, dice
Julie Andsager, profesora asociada de comunicación en la Universidad
del Estado de Washington, quien ha escrito largamente sobre
los sexos y los medios de comunicación.”Creo que para que
una película alcance el éxito comercial – entre los hombres,
particularmente – debe haber algo que cause risa porque parezca
amenazante”.
3. Lamentablemente, aún pensamos en
el hombre como sexo superior
Piénsalo. Las películas que muestran a mujeres
disfrazadas de hombres tienden a ser dramas: ‘Yentl’, de Barbra
Streisand, por ejemplo, o ‘La balada de Little Jo’, de 1993.
“Podemos sentarnos y mirar a David Spade y Adam
Sandler hacer de Gap Girls” – un sketch recurrente en ‘Sábado
noche directo’ a mediados de los noventa – “y es divertido
porque se están ‘rebajando’”, dice Andsager. “Cuando las mujeres
se visten de hombre, no se rebajan. Lo hacen para protegerse
o aumentar sus oportunidades”.
4. Cuando se persigue a una audiencia
de chicos de instituto, no es fácil redefinir lo que es divertido
“Mucho de lo que está pasando es porque están
mirando la distribución demográfica de los que van a los cines”,
dice Robert Butterworth, psicólogo en Los Ángeles. “Los quinceañeros
y chicos de instituto van al cine. Y no van a ver ‘Gosford
Park’ ni tan siquiera ‘Amélie’”
Para hacer negocio, Hollywood necesita confirmar
qué piensa esa audiencia a la que va dirigida. La forma de
asegurarse que el público pasa un buen rato es no menear la
balsa.
Pero las feministas y los que se preocupan de
la forma en que las mujeres son retratadas en las películas
deberían prestar atención en los hombres vestidos de mujer,
y qué tipo de mensaje envían sobre la feminidad películas
como ‘Sorority Boys’.
“No es como la vida real”, dice Butterworth.
“Pero cuanto más te lo muestran en la pantalla…más tiene uno
la impresión de que la vida real es así”.
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